Enero 7th, 2011Navidad dulce navidad, que alegre estoy de que te vayas ya!
Por fin!!! Por fin se acabó!! Hoy siento un gran deseo de salir a la calle y gritar ¡Por fin se acabó! Hay una pequeña fuerza dentro de mi que me empuja a salir a celebrar con todo el mundo…que ya podemos volver a lo de siempre, sea lo que sea, al menos no será bajo la presión de estos días…
Han sido semanas de encogimiento personal, de aguantar la respiración, de correr por un laberinto, en el que hay que superar los obstáculos que suponen reuniones con extraños, perdón familiares a los que sólo se ve en estas fechas, de revivir el dolor de traumas pasados, la mayoría provocados por estos mismos extraños que tantas herencias negativas nos dejaron. Porque si, la familia está muy bien, te da muchas cosas buenas pero…también te deja muchas cosas malas, cosas sin resolver que pasan de generación en generación y que en estas fechas se hacen más latentes.
Este año he dicho basta a esto último y estoy resolviéndolo, pero no me ayuda mucho el hecho de tener que hacer como si no pasara nada…tener que sentarme a comer hasta reventar (aquí creo que la ansiedad inconsciente que todos sentimos por estas fechas ayuda a los 2 kilos de más…)
Lo mejor es salir de la navidad como de una fiesta, ni sediento ni bebido. Y eso es lo que he intentado hacer, las fiestas ya han pasado y prefiero no ahondar en la borrachera mala de los sentimientos propios de estos días, como la falsedad, soledad, vacío existencial, aburrimiento, hipocresía, tristeza, nostalgia, etc. Ni la sed de amor que parecen exigir los días de navidad, ¿Realmente tiene alguna explicación que necesitemos más cariño en diciembre?
Salir de la navidad equilibrado es un reto a conseguir cada año, pero para los que no lo conseguimos siempre nos quedará… ¡Salir a celebrar que se acabó!
Y ahora es momento de asomarnos a todo lo que este año nos va a traer, pero asomarnos sin vértigo para no dejar escapar ninguna oportunidad, que hay que recordar que algunas sólo pasan una vez… Un año por el que vale la pena luchar e intentar alcanzar el secreto de la felicidad, que no está en hacer siempre lo que se quiere sino en querer siempre lo que se hace.
No voy a querer más porque sea el momento, una fecha especial o la situación idónea, sino porque eres parte de mi, porque amo lo que hago y ahora mismo lo que estoy haciendo es vivir.
Los mejores deseos para este año, hay mucho por hacer y lo mejor de todo, mucho por sentir y descubrir, con ayuda de la casualidad, el azar, la búsqueda personal, la estabilidad de las emociones y un poquito de suerte que nunca viene mal














